Represento la primera “i”, y la tercera letra de Tribulossi, da fuerza y significado a esta palabra y obra tridimensional, formada por una base de Cedro blanco en la que ya en tiempos bíblicos simbolizaba la fuerza, el coraje, la grandeza espiritual. En el que surge de su centro derecho hacia el universo un eje de madera de Cipres aportando verticalidad y equilibrio al conjunto de la palabra ya la de esta artesanía.
No hay que olvidar el punto en la “i”. Que, poner el punto en la y es hablar de cuidar el detalle, de poner calidad en el que se hace con suma capacidad de atención en esta obra de arte.
El total del conjunto: al igual que la madera se transforma en múltiples formas: muebles que ocupan espacios, instrumentos musicales que vibran con melodías, papel en el que se plasman versos. La letra «i» se integra en infinitas palabras, tejiendo significados y ritmos en el poema y la prosa. Su presencia, a veces discreta, a veces acentuada por un acento, contribuye a la sonoridad y sentido, aportando una nota particular a la melodía del lenguaje poético. Así, la «i» y la madera, en su aparente distancia, se encuentran en la capacidad de ser elementos esenciales, discretos pero fundamentales, que sostienen y dan forma a mundos tangibles e intangibles.
Aunque mi preparación académica fue muy diferente a las artes plásticas, la artesanía siempre ha formado parte de mi vida. Desde mi infancia, recuerdo ver a mi padre fabricar canaulas para el ganado y otros utensilios para su trabajo que era la ganadería. Pasando por mis hermanos que desarrollaron un arte propio en pintura como otras artes como el patchwork, etc. Yo desarrollé mi lado artesano en la madera que siempre he considerado un elemento vivo, maleable, con espíritu propio.
Siempre fui muy autodidacta, nunca fui a clases de diseño ni hay talleres sobre la artesanía de la madera. La información la sacaba de otros artesanos y revistas, cuando llegó internet todo fue más fácil. Empecé construyendo cañas de pescar con bambú, seguí con utensilios de cocina en madera de olivo. También en útiles tradicionales como son los saleros de pastor. Hoy en día me defino como artesano de la madera. Sigo con los mismos diseños e voy introduciendo nuevas creaciones, más abstractas, más novedosas. Siempre con un estilo propio, respetando la nobleza que da la madera.