Antoni Fortuny i Feliu (Edición 2026)

Antoni Fortuny i Feliu fue un poeta catalán originario de Tremp, arraigado en la vida cultural y comunitaria del barrio de Sants de Barcelona, ​​autor de una obra de proximidad marcada por la sensibilidad social y el compromiso con su entorno.

Antoni Fortuny i Feliu (Tremp,1928-2008). Cursó la carrera eclesiástica en el Seminario Diocesano de Urgell. Obtuvo la licenciatura en Filosofía Pura por la Universidad Pontificia de Salamanca, Pedagogía por la Universidad de Barcelona completando así un perfil que une pensamiento y acción: filosofía y docencia, ideas y aula, espiritualidad y realidad. Más adelante, consolidó aún más su vinculación con la lengua y la identidad del país: se tituló como Mestre de Català en 1982 por la UAB, y se diplomó en Historia de Cataluña, ampliando su trayectoria hacia el conocimiento profundo de la memoria colectiva.

A lo largo de los años, su vida profesional se desplegó en diversas poblaciones, donde ejerció la enseñanza. Pero la figura de Antoni Fortuny no acaba en el aula ni en el ejercicio de tareas de gestión educativa. Otro perfil destacable es el del escritor y el poeta. Y es aquí donde su vida toma una textura aún más rica, como si toda aquella disciplina —la filosofía, la pedagogía, la espiritualidad, las lenguas, la historia— hubiera acumulado un sedimento interior que necesitaba convertirse en palabra escrita. Su obra poética y narrativa muestra una raíz humanística y clásica, con una voz capaz de incorporar la sátira social y una mirada crítica, a menudo cáustica pero siempre clara y cercana. Entre sus libros y recopilaciones, cabe mencionar a Montseny Crismal (Finalista en el XII Premio Montseny), Piedra Gentil (Premio Vallgorgina), la recopilación Pallars de silencis, premiado en Tírvia con “La Girella Romancera”, así como el poema patriótico pallarés Magdalena de Moragues2, finalista. También publicó Santa Maria d’Avui, en la Editorial Claret, dentro de la colección Els Daus. Y el poema Castellers, englantina en los Jocs Florals de otoño.

En el terreno del reconocimiento literario, Fortuny obtuvo también el Premio de poesía catalana Enric Ferran (1990), convocado por las revistas Ciervo y Foc Nou. En registro de hermanamiento entre fe y cultura, participó a menudo en el certamen poético de la Academia Mariana de Lleida, donde ganó repetidas veces la Flor Natural y contribuyó, de forma clara, a catalanizar la entidad.

La narrativa es otra de las vertientes sólidas de su trayectoria. Ganó el Premio de Narrativa de la Noche Literaria Andorrana con El bord de Cabestany, y en prosa destacó también el libro El Maestro Mago, publicado en la colección Lo Marraco de Pagès Editors, obra que obtuvo el Premio Literario Les Talúries (1991). También publicó el Vocabulario de la Cuenca de Tremp, con la Asamblea Intercomarcal de Estudiosos, y una obra en colaboración titulada Método para la evaluación de Centros Escolares. Todo ello configura una producción marcada por la huella del maestro: incluso cuando escribe ficción respira el compromiso con la observación humana, la palabra precisa y la voluntad de formar criterio.

Hay que añadir todavía una faceta significativa: su papel como coordinador del “Premio para Jóvenes Poetas Inéditos Amadeu Oller”, certamen del que han salido nombres destacados como Carles Torner o Anna Dodas. Este compromiso con la palabra joven evidencia que Antoni Fortuny no entiende la cultura como un patrimonio cerrado, sino como una responsabilidad: una llama a preservar y pasar.